8 feb. 2010

Preocupaciones


El aire cargado de humo entraba en sus pulmones, el olor a gasolina derramada en la carretera le recordaba a su infancia y a esos juegos en callejones entre cristales rotos y basura. La oscuridad nocturna hacía tiempo que inundaba las calles indefensas por las farolas rotas, apenas funcionaban un par en toda la vía y parpadeaban agónicamente resistiéndose a dar lo que sería su último resplandor.
Estaba solo, hacía pocas horas que había llegado a la ciudad y por fin aceptó que se había perdido, no tenía donde dormir y nadie a quien preguntar. La calle estaba desierta, apenas se escuchaba el sonido de alguna persiana rota golpeando con el cristal por el intenso aire que aquella noche se levantaba, siendo agradable al principio después de tanto tiempo vagando por aquel laberinto de ladrillo mal señalizado, pero que a esas horas empezaba a congelar las manos y a meterse en los huesos. Aquella situación le ponía nervioso, los casos de asesinatos y atracos violentos que tantas veces había ignorado en televisión ahora atacaban sus pensamientos en flashes, cada esquina de aquella calle parecía esconder algún desgraciado que reaccionaría violentamente a causa del mono o un ladrón sin escrúpulos dispuesto a que un hierro oxidado fuera un nuevo inquilino en su abdomen. El sudor frío le caía por la punta de la nariz haciendo ondas en un charco de gasolina al impactar con el asfalto, la sensación de agobio no le dejaba pensar y unos intensos pinchazos en la sien le torturaban. Un repentino e intenso calor ganó la batalla al aire callejero haciendo que la chaqueta fuera un estorbo tal que casi le quemaba. Los ojos se iban con cada pequeño resplandor de una ventana y los sobresaltos eran continuos con cada ruido. Aquella calle no podía estar desierta, algo ocurría, las cosas no iban bien, lo presentía y tenía la imperativa necesidad de huir de aquel lugar, rápido, mucho más de lo que nunca hubiera corrido, estaba seguro que, fuera quien fuera, desde algún rincón del interminable callejón le observaba , le perseguiría y no iba a dejarlo escapar. Las piernas se le paralizaron, intentó farfullar algo, pero su voz no estaba dispuesta a abandonar la segura oscuridad de su garganta. Un par de segundos se convirtieron en eternidades, en un caos de pensamientos irracionales y de escenas macabras, todo con un fondo de un intenso rojo sangre. Tras el bloqueo corrió, huyó de aquella muerte segura sin valor para mirar atrás, le estaban persiguiendo, seguro, casi podía notar la respiración de su asaltante intentando darle caza, quiso acelerar pero no podía más, sentía como si las piernas quisieran escapar cada una por su lado. Cayó al suelo pero se levantó sobresaltado apoyándose en unos cristales rotos, por la muñeca descendía un caudaloso río de sangre, pero no podía parar, lo tenía encima y la cabeza le iba a estallar.
Por fin el final de la calle, alguien debía haber allí, necesitaba ayuda, no podía seguir corriendo, entró con las últimas fuerzas en la intersección de la calle y la luz de un coche le cegó. El último momento de ligera consciencia fue justo antes de que su cabeza impactara violentamente contra el bordillo de la acera de aquella inocente calle.



Como dijo el filósofo:
"Don't worry baby que no pasa na, levanto la mirada y vuelvo a la realidad...
Es dificil lo sé, muchas crisis pasé, pero son mas fuertes las ganas de volar..."

4 comentarios:

Marta dijo...

Volare oh oh
Cantare oh oh oh oh(8)


me alegro de que hayas actualizao el blog



que dureza de final, te me esats volviendo mu macabro tronco XD

IRENE••• dijo...

Moraleja: cuidado con los callejones solitarios.
¿Quién es ese filósofo tan famoso?
Me gusta tu palomita enekiana (a la derecha)
Escribe mássss perro!

Marta dijo...

si no te gusta mi monataña rusa ya sabes te puedes apear en el siguente viaje.

cuantas veces vas a a cambiar de fondo de blog? XD

Kayl dijo...

Son mis filósofos, si quieres saber quienes son investiga... aunque como no creo que lo hagas(Normal, hay k estar mu loco pa hacerme caso) pues pregunta a Marta que tiene una ligera idea.
Y cambiaré de fondo hasta que encuentre uno que me guste, a ver soy así de cabezón(en ambos sentidos lo sé).